Dicen que el petróleo se acaba y que tenemos que ir pensando en cómo organizar el metabolismo urbano sin dar por hecho que el petróleo existirá eternamente. Ciudades post-oil o low-carbon cities al menos, que van a necesitar entrar en una fase de transición para reinventar la forma en que nos movemos, la manera en la que construimos, la forma en la que consumimos y generamos al mismo tiempo energía para sostener la vida en las ciudades. Traigo aquí dos novedades de lectura, por si resultan de interés.
Por un lado, ICLEI-Local Governments for Sustainability, red de autoridades locales que trabajan activamente por la sostenibilidad, ha publicado recientemente un documento (aquí en PDF)que quiere servir como marco de referencia para las políticas públicas en el horizonte 2012 para acercarnos a las post-oil cities, fijándose en especial en las necesidades de financiación que va a tener toda esta transición para hacerla realidad.
Por su parte, el nuevo número de la revista Ekonomiaz editada por el Gobierno Vasco, se centra monográficamente en Sociedades en emergencia energética. La transición hacia una economía post-carbono e incluye un artículo titulado "Ciudades 'post carbono': las ciudades norteamericanas responden al techo del petróleo", escrito por Daniel Lerch, Director de programa del Post Carbon Institute y autor del libro Post Carbon Cities: Planning for Energy and Climate Uncertainty.
Veremos muchos cambios en los próximos años que afectarán a nuestra vida cercana,el desafío energético es una mega-tendencia que está alcanzando a todos los sectores. La controvertida intervención de Bill Gates en las TED Talks es una prueba de que el debate es intenso. Pero en otras ocasiones ya he comentado que soy escéptico sobre las posibilidades de cambio que tienen las ciudades porque se da una paradoja: es en la ciudad donde tenemos los dos principales problemas para detener el aumento de las emisiones de CO2 (el sector transporte y el sector residencial) y además es en las ciudades, por ser los principales asentamientos humanos en el mundo, donde se verán los principales efectos del cambio climático y será necesario adaptarse a ellos, pero al mismo tiempo, como estructura institucional tienen muy poca capacidad de maniobra para modificar las pautas de consumo, que son las que traccionan los dos sectores antes mencionados.
Pero creo que, al menos en materia de transporte, los cambios están más cerca de lo que parece y no sólo nos ofrecerán nuevas alternativas para mover esos electrodomésticos llamados coches, sino que traerán modificaciones a gran escala en la estructura urbana y nos obligarán a familiarizarnos con nuevos "personajes" en las calles. Porque el desarrollo urbano centrado en el vehículo privado ha acabado demostrando ser un enorme error.
Nota: sí, sé que llevo mal mis planes para este año y que, además, últimamente escribo poco en el blog. Cosas de la agenda, de alguna entrega de proyectos finales y de viajes intensos y difíciles de digerir.
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Gracias por el artículo Manu,
Es cierto que hay que ir dando pasos hacía unas ciudades bajas en carbono, pero va a resultar difícil. El mero hecho de hablar de ciudad ya implica una situación que muy difícilmente puede ser responsable medioambientalmente. (miles de personas viviendo en pocos metros cuadrados, consumiendo ingentes cantidades de agua, recursos, energía...)
Me gustaría comentar cierto tipo de iniciativas que llevan ya años funcionando en Alemania y otros países los "Bioenergiedorf". No son ciudades, sino pueblos, que intentar producir ellos mismos la energía que necesitan utilizando métodos renovables ya sea Biogas, energía fotovoltaica, solar térmica, biomasa... o cualquier combinación posible de ellas.
En inglés : http://en.wikipedia.org/wiki/Bioenergy_village
Alemán: http://de.wikipedia.org/wiki/Bioenergiedorf
Existe además una página web dedicada a fomentar este tipo de iniciativas, por parte del gobierno alemán:
http://www.wege-zum-bioenergiedorf.de/
El hecho de ser pueblos, hace que sea más fácil abastecer de la energía necesaria a sus habitantes, y hace que la gente se dé realmente cuanta cuál es el gasto energético de cada uno.
Me he ido un poco por las ramas, pero creo que son unas iniciativas muy interesantes, e incluso replicables en otros países.