Fútbol vs. Crisis
Mientras conversaba la semana pasada con un profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid, advertí la afirmación rotunda de que si España ganaba el mundial, o por lo menos llegaba a la final, se habría dado un paso gigante para olvidar la tan mentada crisis que envuelve el país desde hace un par de años y que parece no haber afectado al mercado futbolístico, siendo en la pasada temporada, en la que más dinero se invirtió en la historia del fútbol ibérico.
A estas alturas, después de un mes de saturación mediática por el devenir de la pelota Jabulani, de ensordecernos con vuvuzelas, de ser machacados con las bravuconadas de Maradona, de presenciar irremediablemente los escupitajos de Ronaldo y de haber abandonado nuestras distracciones y deberes habituales en favor del fútbol, volvemos a la normalidad.
Pero la vida se reacomoda lentamente, sobre todo para países triunfantes como España, Holanda, Uruguay, o alicaídos como Francia, Italia, Brasil o Argentina, que reciben un impacto muy fuerte según las actuaciones de sus selecciones. En casi todos los casos, estos días los entrenadores y jugadores han tenido "rango" de Ministros de Estado o Embajadores. Y más allá del "shock" sociológico o político (Sarkozy se reunió con Henry para pedir cuentas), está el económico.
Por ejemplo, en Italia, después de que se proclamara campeona del mundo de fútbol en 2006, el turismo en 2007 aumentó un 12 por ciento. Además de los impactos directos, estas epopeyas logran ganancias de visibilidad, confianza, y otros efectos psicológicos que la musicalidad cansina de la repetición del nombre del país campeón o del organizador logra imponer ineludiblemente.
Pero las utilidades no se limitan al año siguiente, sino que pueden lograr una estabilidad en su desempeño como factor de crecimiento económico endógeno, para llegar a ser una industria robusta. Quién es el valiente que discute que Uruguay, Brasil, y muchos países de África no son mercados de abasto para equipos europeos. Se estima que hay un millar de jugadores argentinos pululando por diversas ciudades del Viejo Continente, desde Estambul hasta La Coruña.
Así como los economistas nos han puesto hasta la saciedad el ejemplo de economías de aglomeración y de atracción de capacidad tecnológica, Sillycon Valley, de talento creativo, Hollywood, y de distritos industriales en Italia, de la misma forma se podría comentar que después de días como éstos, clubes, gimnasios, tiendas y fábricas españolas se frotan las manos de que sus compatriotas estén rindiendo a nivel mundial en fútbol, ciclismo o tenis. Y no sólo ellos se las frotan, sino toda la retahíla de empleados y microempresarios que se benefician de trabajos asociados a servicios turísticos, médicos, de ocio y tiempo libre o de comunicación de medios de masas (recordemos que el diario Marca es el periódico más vendido de la península, por encima de El País o El Mundo).
En España, algunos empresarios invocan a la Virgen María y al Pulpo Paul, al ver que, tras la caída del "mercado del ladrillo" y ante las penalizaciones de los mercados financieros, el deporte podría servir de atracción de capital, ya que la innovación todavía no parece ser capaz de absorber las capacidades ociosas y la productividad relativamente baja en términos comparativos con los países nórdicos.
Veremos si el brazo fuerte de Nadal, la envergadura de Gasol, la finura de Iniesta, el aguante de Contador, la gallardía de Marta Domínguez, la inteligencia de Xabi Alonso, la compostura de Del Bosque o la visión de Guardiola ayudan a pasar el oleaje y la crecida peligrosa del río de los cambios económicos que ocurren en el planeta.
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Comentarios
Fabrique,
Creo que este artículo publicado en El País a finales de Junio (La burbuja deportiva también existe) te puede interesar ... sus principales conclusiones son esclarecedoras: Los Juegos Olímpicos y los Mundiales de fútbol aumentan el déficit público en los países organizadores - Cada vez son mayores las dudas acerca de su rentabilidad económica.
Puedes leerlo en http://www.elpais.com/articulo/sociedad/burbuja/deportiva/existe/elpepis...
Gracias por el comentario, Patxi. Es cierto que no son reales todas las bondades y "seducciones" que los promotores de grandes eventos profesan, pero muchas veces estas dinámicas generan efectos secundarios que pueden llegar a ser más fuertes todavía que los impactos directos pensados. Barcelona 92 también contribuyó a que creamos que en estas regiones peninsulares se pueden hacer eventos de categoría mundial.
No tengo ciras reales, pero siempre se habla de los Juegos Olímpicos de Montreal en los años 70 como económicamente ruinosos. De ese movimiento olímpico salió el Cirque du Soleil... Es verdad que no es consecuencia directa, pero lo cierto es que por azares del destino o porque los juegos tuvieron una potente influencia social, se generaron iniciativas, y la mencionada, es ahora un referente mundial en las artes escénicas.
Con sus más y sus menos, el deporte puede ser un motor de desarrollo económico y social.
Enhorabuena Fadrique por el post. Me parece muy ilustrativo. Durante las proximas semanas podremos comprobar el efecto de la victoria sobre la economía española a corto plazo. Aunque sin duda, el análisis más interesante se podrá hacer dentro de unos años. Y aunque el efecto positivo/negativo no esté claro, la industria deportiva es un sector en el que gracias a una serie de apuestas prolongadas en el tiempo, España, tiene ahora un visibilidad internacional de la que carecía antes. Una apueste inteligente por esta industria seguramente logrará reditos a más largo plazo. Ojala algún dia podamos ver a Nadal repartiendo mandobles con una raqueta "made in Spain", o a Marta Dominguez quemando el asfalto con tecnología española.
Patxi, muy interesante el link!!
Saludos
Muchas gracias Fadrique por este artículo. No sé si ganar/organizar un Mundial de Fútbol levanta, mejora, la economía de un país, ganador y/o organizador, pero lo que se agradece que trae alegría e ilusión por unas cuantas horas a todo un país. No hay fenómeno igual, y si lo hubiera, por favor, decídmelo. Yo me he unido a esa alegría y olvidar por unas horas, esa crispación que existe en nuestro país, esas peleas inaguantables y que no llevan a ninguna parte de nuestros políticos. También me alegré por esa unidad de país que parece que sólo existe cuando celebramos alguna victoria aunque "sólo" sea deportiva. Por fin, un país, una imagen frente al mundo. Una fan incondicional de la ROJA, de la selección española de fútbol. Ana.
Gracias Ana. Yo también me emocioné y alegré de ver a la gente contenta.
Yendo a lo práctico. Repetir machaconamente Beijing, Pekín, Beijing... siete veces al día hace que el subconsciente grabe que algo importante está pasando en otros centros lejos de Europa y América.
Además, modelos de empresas deportivas como el FC BArcelona, el Athletic Club de Bilbao o el Real Madrid C.F. son copiados en otros sitios del planeta. Y eso es bueno. Y también es bueno que hagan alianzas estratégicas con otras ligas de otros deportes, como lo hacen con la NBA.
Me ha alegrado saber la repercusión que ha tenido esto en EEUU... al fin de cuentas, en 10 años habrá más cantidad de castellanohablantes en EEUU que en España, así que ese mercado emergente debe penetrarse. Ya lo ha hecho Porcelanosa, Santillana, algunos bancos ... por qué no el fútbol, el ciclismo, el tenis, y la lengua castellana (editores, escritores, etc).
Saludos
Lo que pasa es que para ser los mejores en fútbol ha hecho falta apostar muy fuerte por este deporte durante muchos años. La liga Española es de las más si no la más potente del mundo. Y no este año. Lleva siéndolo durante unos cuantos y parece que ahora se están recogiendo los frutos con ligas europeas, eurocopas y la reciente copa del mundo. Habría que analizar como se ha conseguido aupar a este sector a la élite mundial. Está claro que los gobiernos han proporcionado de un marco estable y han apoyado al sector en todas sus facetas: ayudas al fútbol base para atraer jugadores de cualquier parte a las canteras de Lezama o la Masia, publicidad en camisetas y estadios para recordar a los vascos que Bilbao está en Bizkaia, nuevos campos de futbol que mejoran las instalaciones deportivas para los ciudadanos, compras de entradas para que nadie se quede sin ver los partidos y un largo etc. Esta apuesta no pasa desapercibida para la inversión privada que se siente muy respaldada y segura para invertir en España y gastarse unos cientos de millones de euros en traer los mejores jugadores del panorama internacional. Y sin duda, esta dinámica continuada ha hecho que España gane el mundial.
Tendría mérito si fuéramos capaces, una vez superada la resaca del mundial, de generar la misma dinámica en otros sectores que a priori tuvieran una componente más tecnológica o innovadora. De otro modo, y sin conocer el peso en oro de la copa, en el medio plazo, no le veo demasiada incidencia a la victoria sobre la economía.
Ese es el reto. Ver qué ha hecho bien la Liga o sus equipos. Qué ha hecho bien Nadal... Incluso se pueden fortalecer los clústeres de industrias y servicios asociados al deporte. Y trasponerlos a la cultura. España es el Estado con más declaraciones del patrimonio de la UNESCO... eso es para aprovechar.
En cuanto a la innovación y la tecnología que mencionas, es la única salida. Incluso aplicar i+d+i y tecnología a las mismas actividades deportivas y culturales.
Ahí tenemos el reto.
Tenemos que creernoslo, como en el gol de Torres en la Eurocopa...
Saludos